quinta-feira, 10 de junho de 2010

Intervenção de Daniel Cohn-Bendit na Parlamento Europeu

Lembram-se de Daniel Cohn-Bendit, o do Maio de 68 ? Pois bem, fez uma intervenção no Parlamento Europeu onde meteu o dedo no olho à Europa por causa da crise financeira que estamos a viver, focando na hipocrisia da Europa em relação à Grécia.

Vejam, vejam: Intervenção de Daniel Cohn-Bendit no Parlamento Europeu

Mais um prego no caixão

Porque é que eu estou a pôr aqui artigos em espanhol ? Pois porque em português não os há. Ou não sabem ou não interessa denunciar estes assuntos. Não nos podemos esquecer que tudo isto se aplica, "mutatis mutandis" a Portugal.

Pois bem, vejam este artigo cujo titulo é:


El capital huye de España y la deuda externa supera el billón de euros

Dos muy malas noticias: fuga de capitales y más déficit exterior. La inversión extranjera directa cae hasta el 1% del PIB, el nivel más bajo en 15 años; las subidas fiscales disparan la fuga de dinero; el déficit exterior sube hasta el 6,8% del PIB y la deuda externa supera el billón de euros.

España necesita dinero y no lo encuentra. Éste es el preocupante diagnóstico que se puede sacar tras el estudio de las variables de financiación exterior. Por un lado, cae rápidamente la inversión extranjera (es decir, menos dinero desde el exterior para apoyar a las empresas españolas); por otro, se detecta un fenómeno creciente de fuga de capitales (los inversores de aquí sacan el dinero ante el temor a una subida de impuestos); y, además, aumenta el déficit exterior y con él la necesidad de financiación extra (es decir, que se sigue gastando más de lo que se produce).

El resultado: hay menos capital para inversiones productivas, el Estado acapara parte del poco capital disponible para financiar su deuda y las empresas españolas tendrán que pagar sus créditos (si los encuentran) mucho más caros. Una bomba de relojería para cualquier economía.

La inversión, a la baja

Desde hace más de dos años los inversores foráneos están reduciendo su exposición a España, pero este proceso se está acelerando en los últimos meses como resultado de las malas perspectivas económicas y erróneas políticas puestas en marcha por el Gobierno para combatir la crisis. Los gráficos oficiales recogen la dimensión de dicha fuga de capitales.

En los últimos meses se ha hablado mucho de los inversores (especuladores según algunos miembros del Gobierno) y de los movimientos de capital extranjero en España. Lo cierto es que, según los datos del Banco de España recogidos por randomspaniard, la inversión extranjera en cartera ha caído en 80.000 millones desde 2007. Una cifra que se une al descenso de las inversiones directas, que han pasado a significar apenas un 1% del PIB, la cifra más baja de los últimos quince años.

Tales datos corroboran los que ofreció la ONU a comienzos de este año y que hablaban de una caída de la inversión extranjera próxima al 60% en España durante 2009, frente a una caída del 24% en el conjunto de la UE.

Asimismo, el propio Ministerio de Economía recoge este particular proceso de capital flight (fuga de capitales) efectuada por los extranjeros mediante la liquidación de sus inversiones españolas en cartera. Sin embargo, de forma paralela, al tiempo que caían las inversiones extranjeras en el sector privado nacional aumentaban las ubicadas en el sector público. Así, el flujo de recursos del exterior que se ha precisado para financiar a las Administraciones Públicas durante los últimos 24 meses casi dobla la reducción registrada en la inversión en cartera.

Es decir, el flujo de capital exterior en los dos últimos años arroja el siguiente cuadro: menos inversores para el sector privado y más para el Tesoro Público, como resultado del aumento de la deuda estatal (en teoría el activo más seguro), que ahora se paga más cara. Un proceso que, a su vez, dificulta la financiación de empresas y particulares.

Así, tal y como recoge el Banco de España, durante este período la inversión extranjera en deuda pública ha crecido hasta superar el 5% del PIB en el último año. En concreto, en los últimos 24 meses los extranjeros han prestado a las administraciones públicas más de 90.000 millones de euros.

De este modo, el déficit público ha expulsado a los inversores del sector privado, dirigiéndolos hacia el público. El dinero que los extranjeros sacan del sector privado -en parte por una liquidación lógica de malas inversiones hechas durante los años de expansión- acaba financiando una deuda pública creciente, que se encarece cada día y que está generando dudas acerca de la solvencia del Estado español para hacerle frente. Esto genera un efecto expulsión (crowding out) de aquella parte del sector privado (empresas) que quiera acceder a financiación.

¿Quién tiene deuda española?

Sobre la deuda pública, es revelador el gráfico del Tesoro Público en el que se muestra la evolución de los tenedores de deuda no residentes (extranjeros). Según estas cifras, los franceses son los principales sostenedores de los bonos españoles, con más del 25% del total, en un porcentaje que ha aumentado en los últimos meses.

Mientras, los alemanes, japoneses y el resto de los países de la UE han disminuido su papel como acreedores del Tesoro Público. En sentido contrario, el grupo formado por “Asia, África y otros” -entre los que se incluye China- ha alcanzado casi el 20% del total, cuando hace dos años apenas sumaba el 10%.

En términos brutos, el montante de deuda del Estado en circulación ha pasado de 307.168 millones de euros a finales de 2007 a 488.392 millones en abril de este año. Es decir, un incremento cercano al 60% en menos de tres años.

Fuga de dinero nacional

Pero a la fuga de capitales extranjeros y el efecto expulsión que ha generado el aumento de deuda pública se está sumando ahora un nuevo fenómeno: la huida de capital nacional hacia el exterior.

La previsible subida de impuestos anunciada por el Ejecutivo central y el aumento fiscal efectivo que están aplicando ya los gobiernos regionales del PSOE han provocado que cerca de 30.000 millones de euros hayan volado de España en las últimas semanas hacia plazas más seguras y menos punitivas con el ahorrador, según denunció recientemente el diputado de CIU Josep Sánchez Llibre.

Esta fuga se concentra, de momento, en los más adinerados ante la perspectiva de que el Gobierno aplique un nuevo impuesto a los ricos o eleve la fiscalidad de las Sicav (vehículos de inversión colectiva). Por poner un ejemplo, destaca la creciente fuga de capitales que se está registrando en Mallorca. Según los medios locales, los grandes patrimonios están trasladando su dinero a plazas como Suiza o Luxemburgo a través de fondos de inversión.

Aumenta el déficit exterior

La segunda noticia negativa respecto a la economía española es el reciente aumento del déficit exterior. Tal y como revela Rafael Pampillón, profesor del Instituto de Empresa (IE), si bien el déficit por cuenta corriente en España bajó hasta el 5,1% del PIB en 2009, el déficit exterior aumenta en términos relativos, y se sitúa en el 6,8% del PIB en los tres primeros meses del 2010, según el Banco de España. Es decir, la brecha exterior aumenta, ya que la pérdida de riqueza ha sido mayor pese a la caída de las importaciones (el PIB en el primer trimestre ha caído hasta los 256.822 millones de euros).

En concreto, el déficit de la balanza por cuenta corriente entre enero y marzo se situó en 17.439,4 millones de euros, bastante menos que en el mismo período de 2009 en el que el déficit fue de 22.052 millones. Sin embargo, aunque el déficit exterior se reduce respecto al mismo trimestre de 2009, aumenta en términos relativos (en comparación con el PIB)

De hecho, según The Economist, España sigue contando con el déficit exterior más alto del mundo en términos absolutos después de Estados Unidos.

Aumenta la posición deudora

Como resultado de este desequilibrio en la balanza de pagos también aumenta la deuda exterior de España, ya que dicho déficit tiene que ser financiado con crédito externo. Así, Pampillón alerta que la economía española arroja unas necesidades de financiación de 15.761,2 millones de euros en el primer trimestre. De ahí, precisamente, que “el sistema financiero español deba apelar constantemente al Banco Central Europeo y recurrir a los mercados interbancarios europeos para financiarse. Por este motivo España sigue aumentando su posición deudora con respecto al resto del mundo”, indica.

Si estos 15.761 millones de euros se suman a la deuda exterior neta que acumulaba la economía nacional el pasado diciembre (983.400 millones de euros), España acaba de superar la barrera psicológica del billón de euros en deuda exterior.

“El déficit de la cuenta corriente significa que los hogares, las empresas y el sector público siguen gastando más de lo que ingresan, algo que sucede desde hace diez años, lo que ha originado una deuda histórica con el resto del mundo que tiene una complicada devolución en estos momentos de dificultades de financiación”, advierte el economista.

“Para resolver este problema de endeudamiento y déficit exterior habrá que aumentar el ahorro nacional (quizá mejorando la fiscalidad del ahorro, y no empeorándola como parece que quiere hacer el Gobierno), aumentar las exportaciones y reducir el gasto público. De no reducirse el gasto público habría que reducir el gasto privado, tanto de consumo como de inversión, como viene ocurriendo desde hace más de un año; lo que significa crecimientos negativos del PIB y aumentos en el paro”, concluye.

Algunos contadores en Internet siguen en directo la deuda exterior de España, cómo crece el peso de la deuda y cómo ésta afecta a cada uno de los 46 millones de españoles: este miércoles, la deuda exterior ascendía ya a 1,07 billones de euros -casi el 100% del PIB-, esto es 22.650 euros por habitante ó 58.414 por trabajador.

sexta-feira, 28 de maio de 2010

Isto não tem boa pinta, não tem não

Publicado em Libertad Digital

LAS PREVISIONES DEL MISES CIRCLE

¿Y si colapsa la deuda pública? "Hiperinflación, ley marcial y guerras"

Destacados economistas reunidos el pasado fin de semana en Nueva York advirtieron de que la deuda pública occidental sólo podrá ser financiada mediante la impresión de dinero a gran escala, lo que desencadenará una oleada inflacionaria que causará revueltas sociales, proteccionismo económico y guerras.

“Compre oro y márchese a vivir a una casa en el campo, donde no van a caer bombas”. Ésta es la recomendación de Marc Faber, el inversor que anticipó tanto la crisis actual como la de 1987, cuando avisó a sus clientes de que vendieran las acciones de Wall Street días antes del Lunes Negro. “Los Gobiernos están al borde de la bancarrota y harán cualquier cosa para sobrevivir: primero imprimirán dinero, y cuando esto no funcione recurrirán a la guerra”.

Faber, autor del boletín mensual The Boom, Gloom and Doom Report, y conocido también como Doctor Doom (muerte, fatalidad) por sus lúgubres predicciones, habló el fin de semana pasado en el foro económico Mises Circle, organizado por el Instituto Ludwig von Mises en Nueva York para analizar la situación de los mercados financieros y la responsabilidad de los bancos centrales en la actual crisis económica.

“Entre 2000 y 2007, Greenspan y Bernanke aumentaron el crédito en Estados Unidos cinco veces por encima de lo que creció el PIB, una expansión mayor que la que precedió a la Gran Depresión de 1929”, explicó Faber. “La Reserva Federal ya nunca volverá a políticas restrictivas porque para esta economía adicta al crédito eso sería un veneno, así que van a mantener los tipos al 0% durante mucho tiempo”.

Esta política expansiva, sumada a la lista de obligaciones asumidas por el Gobierno Federal para las que no existen recursos (Seguridad Social, Medicaid, Medicare, rescates bancarios, etc.), llevará al país a la hiperinflación.

Fuente: previsiones oficiales del Gobierno Federal (en ausencia de reformas)

Y es que, “si se cuentan esas obligaciones la deuda del país supone el 800% de su PIB. Los Gobiernos occidentales han crecido como un cáncer y no pueden pagar, pero antes de reconocerlo oficialmente imprimirán dinero de forma masiva porque es lo más fácil. Así se aplaza el problema para el que llegue después, y al final se crea una crisis todavía mayor. En el 2008 cayeron los mercados financieros; el próximo episodio será la caída de los Gobiernos”.

Según Faber, cuando eso suceda iremos a la guerra: “Y si usted vive en una ciudad, en la próxima guerra le envenenarán el agua, le cortarán la electricidad y su tarjeta de crédito y su transporte no funcionarán. Ni siquiera podrá volver a casa. Así que váyanse a vivir al campo, en el medio de la nada, lejos del peligro”, aconseja. No todos los participantes en el Mises Circle fueron tan pesimistas, pero la convicción de que la inflación está a la vuelta de la esquina fue unánime.

El inversor Christopher Whalen, editor del boletín The Institutional Risk Analysis, cree que llegará tras el rescate de los estados europeos: “La Reserva Federal ha reanudado su programa para proveer de liquidez a la UE [con el objetivo de] rescatarla de un colapso deflacionario, pero la dimensión de su endeudamiento hace ese rescate inviable. Los políticos han utilizado la deuda para evitar subir impuestos y reducir gastos; ahora los Gobiernos europeos están arruinados y el momento de la verdad se acerca”.

Sólo quedan dos opciones, según Whalen: “Aplicar las recetas necesarias, que traerán una fuerte contracción económica y muchos conflictos, o imprimir dinero. Lo primero no lo quiere hacer nadie, ni en Estados Unidos ni en Europa, porque es muy doloroso”.

El escenario que prevé el autor del Institutional Risk Analysis es el de una inflación alta, “de dos dígitos”, que se prolongará varios años, cortará de raíz cualquier amago de crecimiento económico y resucitará el proteccionismo: “La era de la globalización y el libre comercio está llegando a su fin. Con la caída del dólar otros países asumirán nuevos beneficios y responsabilidades y darán prioridad a sus mercados nacionales. Tendremos más impuestos y nuevas tarifas a la importación”.

¿Cuánto tardaremos en verlo? No habrá que esperar mucho: “El proceso comenzará este mismo año en EE.UU. con el impuesto nacional a las ventas (IVA) con el que Obama planea reducir el déficit”, dice Whalen. Su recomendación es invertir en activos sin conexión con la economía financiera: “Oro, propiedades inmobiliarias y cobre, cosas reales que no están ligadas al dinero fiat”.

Precisamente, es el dinero fiat, es decir, creado por decreto y sin respaldo de riqueza real, lo que está en la base del desbarajuste que atraviesa la economía internacional. “El sistema está a punto de colapsar porque desde que se desligó el dólar del oro [en 1971] no existe un mecanismo auto-regulatorio de mercado”, afirmó en su intervención Lawrence Parks, director de la Fundación para el Avance de la Educación Monetaria (FAME).

“El dinero fiat no es real, es una ilusión. Se impuso mediante la fuerza, se mantiene mediante el fraude y puede desaparecer en cualquier momento”. Parks apeló al pasado para predecir el futuro: “El valor del dinero fiat siempre ha terminado por caer hacia su coste de producción: cero. Históricamente no existen excepciones al respecto, y las actuales monedas tampoco lo serán”.

¿Qué consecuencias tendrá el fin del dólar?

Parks coincide con Faber en el pronóstico sobre la guerra y añade otro no menos inquietante: “La hiperinflación es inevitable, y para combatir las revueltas sociales que se sucederán el Gobierno preparó hace tiempo la legislación que permite declarar la Ley Marcial”. Parks se refiere a una serie de medidas aprobadas en los años 30, 50 y 70, al parecer todavía en vigor, que permiten al presidente, en caso de emergencia, confiscar cualquier propiedad, intervenir las comunicaciones y transportes y dirigir todos los aspectos públicos y privados de la economía.

Junto a la denuncia del dinero “falso”, en el Mises Circle se atacó la teoría de que la causa de la crisis fue una insuficiente regulación. Kevin Duffy, fundador de Bearing Asset Management, uno de los fondos más exitosos desde su creación en el año 2002, recordó que fueron precisamente las instituciones más reguladas, como los bancos, y no otras áreas con menor regulación como los hedge funds, las que estuvieron en el centro de la crisis.

Marc Faber resumió las conclusiones y el estado de ánimo del Mises Circle de la siguiente forma: “Es un tremendo sofisma económico la idea de que imprimiendo dinero y emitiendo deuda se puede conseguir prosperidad. Si fuese así, el país más rico del mundo sería Zimbabwe”. Y, para deleite de su auditorio, añadió: “Por cierto, un país gobernado por Robert Mugabe, el mentor económico de Ben Bernanke”.

quarta-feira, 19 de maio de 2010

Espanha está técnicamente falida (e Portugal idem)

Aqui está o link para o artigo original em Libertad Digital.

El mercado cerró el grifo a la deuda pública y privada de España entre el 3 y 7 de mayo. Los inversores llegaron a rechazar tipos de interés del 18%. "España se encontraba quebrada", según el presidente del IEE, José Luis Feito. El defcon 1 se activó. Bruselas y el FMI acudieron al rescate ese fin de semana.

Ibex-35

Última actualización:
19/05/2010
17:36
Último: 9.376,50
Dif%: -2,61

fuente infobolsa
2010-05-19

Manuel Llamas

¿Qué sucedió entre el 3 y el 7 de mayo? Durante la segunda semana negra del Ibex 35 –la primera aconteció el pasado febrero– la bolsa española llegó a perder casi un 14%, hasta situarse en el nivel de los 9.000 puntos, arrastrada, sobre todo, por la banca española.

No fue el único. También fue la semana en la que cayeron a plomo las bolsas europeas al tiempo que se disparaban a niveles máximos las primas de riesgo de la deuda de España y Portugal. De hecho, el pánico a la quiebra de países de la zona euro –incluida España– provocó el mayor descalabro intradía de Wall Street desde los años 80 –llegó a caer casi un 10% en apenas cinco minutos–.

En esos días de alta tensión fue también cuando saltó el rumor de que el Gobierno español estaba estudiando la posibilidad de solicitar un rescate a Bruselas próximo a los 280.000 millones de euros. Y, curiosamente, poco después (el fin de semana del 8 y 9 de mayo) dicho rescate tuvo lugar tras una reunión extraordinaria de los líderes de la zona euro en la que se acordaba, junto al Fondo Monetario Internacional (FMI), la aprobación de un mega plan, dotado con 750.000 millones de euros, para evitar la quiebra de países.

Los datos anteriores ponen de relieve no sólo el miedo real a que la crisis de deuda pública en Grecia se trasladara al resto de economías periféricas de la zona euro, los conocidos PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, España y Grecia), sino que, realmente, dicho contagio tuvo lugar. España se encontró en situación de insolvencia y, dado el tamaño de su economía (cinco veces superior a la griega), tuvo que ser rescatada in extremis para no arrastrar consigo a sus acreedores (Alemania y Francia).

¿Cómo constatar tal afirmación? La Junta Directiva de la CEOE (patronal de empresarios) lo expuso con meridiana claridad en su reunión del pasado miércoles, poniendo voz a lo que muchos no se atreven a decir. El presidente de la Comisión de Economía de CEOE y del Instituto de Estudios Económicos (IEE), José Luis Feito, no dudó en calificar la situación vivida entre el 3 y el 7 de mayo de "dramática".

De hecho, afirmó: "El viernes pasado (en referencia al 7 de mayo) España se encontraba quebrada, porque no había ninguna financiera que comprara deuda o bonos españoles, ni públicos ni privados, aunque se llegó a ofrecer tipos de interés cercanos al 18%", tal y como recoge José María Triper en elEconomista. Es decir, el mercado internacional cerró por completo el grifo de la financiación no sólo al Tesoro sino también al sector privado –bancos y cajas españoles–.

Y si caía España, "ello supondría la quiebra de los países del euro", alertó Feito, ya que arrastraría a la insolvencia al sistema financiero alemán y francés. Así pues, fue la situación de quiebra técnica de España la que obligó a poner en marcha el plan de rescate extraordinario aprobado en Bruselas en la madrugada del lunes 10 de mayo, horas antes de que abrieran las bolsas europeas.

Rescate

Ese lunes fue, precisamente, cuando el Ibex registró la mayor subida de su historia (más de un 14%), impulsada por los avances de la banca –con subidas superiores incluso al 20%–. No es para menos si se tiene en cuenta que España estaba en quiebra técnica el viernes y 48 horas después había sido rescatada al contar con el aval de los países más fuertes de la zona euro (Alemania y Francia) y la compra de deuda pública por parte del Banco Central Europeo (BCE) –mecanismo inédito en la historia de este organismo–.

Sin embargo, desde entonces los líderes europeos –sobre todo el español– insisten en que todas estas medidas extraordinarias se adoptaron para defender al euro de los ataques especulativos, ocultando así a la población que, en realidad, la debilidad de la divisa única respondía a la situación de quiebra técnica de países miembros, como es el caso de España.

Pero España no sólo fue rescatada el domingo 9 de mayo, sino también intervenida, de ahí el drástico cambio de rumbo aplicado por el Gobierno en su política económica. Las condiciones de Bruselas y Washington eran claras: España debía y debe reducir el gasto público para ir cerrando la brecha fiscal, así como aprobar reformas estructurales (mercado laboral y pensiones) para impulsar el crecimiento económico.

Ahora bien, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La situación se veía venir desde hace meses. El Gobierno había logrado hasta ahora colocar deuda pública gracias a un particular mecanismo de financiación indirecta por parte del BCE. En esencia, tal y como avanzó LD el pasado septiembre, pese a las reticencias de los inversores extranjeros a comprar bonos españoles, el Ejecutivo logró disparar se deuda pública gracias a los bancos y cajas españoles.

El BCE financia el déficit español

Las masivas inyecciones de liquidez a la banca europea por parte del BCE desde la quiebra de Lehamn Brothers a finales de 2008 fueron aprovechadas por las entidades nacionales para adquirir deuda pública (productos, en teoría, de menor riesgo) y sacar beneficio del arbitraje de tipos: las entidades pedían dinero a corto al BCE al 1%, tipo de interés prácticamente nulo, e invertían en bonos a una rentabilidad mayor, al tiempo que estos títulos servían de garantía para sus activos.

Una operación financiera redonda por la cual el Gobierno lograba colocar su masiva emisión de deuda. Los bancos, en teoría, mejoraban su liquidez y el Gobierno español lograba financiación para cubrir su creciente déficit público (del 11,2% del PIB en 2009). Pero la fiesta se acabó cuando el BCE comenzó a cerrar el grifo.

Los factores que permitieron el estallido de la tormenta perfecta coincidieron en el tiempo: la crisis de deuda griega, la creciente restricción de liquidez por parte del BCE, el abultado déficit de España, el récord de emisión de deuda del Tesoro, las necesidades de refinanciación a corto plazo por pate del Gobierno (cerca de 225.000 millones de euros en 2010), la proximidad del día D para la deuda española (el próximo julio), la ausencia de reformas, el estancamiento económico, la falta de reestructuración financiera, el gran apalancamiento de bancos y cajas con el exterior (tienen que refinanciar cerca de 85.000 millones en 2010, otros tantos en 2011 y unos 100.000 en 2012), la creciente exposición de estas mismas entidades a la deuda española...

Fuente: Ministerio de Economía y RSS News

Todo sumó para acrecentar hasta límites insospechados el rechazo de la deuda pública y privada nacional por parte de los inversores. Así, el "vende España" y el "no" a deuda española (pública y privada) fueron los mensajes que dominaron los mercados bursátiles durante aquellos días, hasta situar a España en situación técnica de insolvencia financiera. Los gráficos no dejan lugar a dudas sobre la trampa de deuda en la que ha caído el país.

El Gobierno disparó el gasto público desde inicios de 2009 bajo el argumento de que los "estímulos" permitirían el inicio de la recuperación económica. Dicho gasto se materializó en un déficit público histórico y en la consiguiente emisión récord de deuda, que el Tesoro logró colocar en el sistema financiero español con la inestimable ayuda del BCE.

Fuente: Ministerio de Economía y RSS News

Tan sólo entre junio y julio de 2009 bancos y cajas adquirieron del BCE 24.000 millones de euros que fueron a parar casi íntegramente a las arcas del Estado, restringiendo así aún más el crédito a empresas y familias. De este modo, el acaparamiento de crédito por parte del Gobierno generó un efecto expulsión (crowding out) que agravó la ya de por sí intensa restricción crediticia que sufría el sector privado (credit crunch).

Este fenómeno prosiguió en el tiempo: en la actualidad, bancos y cajas acumulan una deuda con el BCE próxima a los 80.000 millones de euros. Un dinero que, en gran medida, ha sido invertido en deuda nacional hoy degradada (de menor calidad) por las agencias de calificación de riesgo.

Fuente gráfica: Financial Times

Fue, precisamente, la rebaja aplicada por Standars and Poor’s (S&P) el pasado 29 de abril la que hizo saltar las alarmas. Y es que, dicha degradación encareció, al mismo tiempo, no sólo la emisión de deuda gubernamental sino también privada, ya que los bonos del Tesoro son considerados los activos de menor riesgo en el mercado. La rebaja de la nota al país se tradujo automáticamente en una rebaja al resto de las empresas españolas.

En este sentido, hay que tener en cuenta que el sistema financiero español debe mucho dinero al exterior, con lo que se vio afectada tanto por la presión del interbancario (en donde los bancos se prestan dinero entre sí) como por la degradación de la deuda española acumulada en sus balances. De hecho, es aquí donde entra en juego el BCE. Los bancos centrales de la zona euro han comenzado a comprar directamente deuda pública española a las entidades (mercado secundario) como mecanismo adicional para inyectar liquidez.

Así pues, la quiebra del país estuvo servida. El mercado cerró el crédito a España. La pregunta avanzada por LD el pasado septiembre ya tiene respuesta: ¿Quién salvará a España cuando el BCE cierre el grifo? Bruselas, Washington (FMI) y hasta el propio BCE, violando, eso sí, sus principios básicos de funcionamiento.

quinta-feira, 6 de maio de 2010

Palavras para quê ?

Eu resumo a notícia do Expresso:

Prova do 6º ano pede para ordenar palavras por ordem alfabética

É preciso dizer mais alguma coisa ? Eu até entendo a facilidade, não vá alguém mais malvado pedir a um deputado que resolva o teste e criar problemas.

quarta-feira, 5 de maio de 2010

FNAC - não só não corrige como insiste

A FNAC, longe de corrigir, (ver link) insiste.

Passei esta semana na FNAC do Colombo e lá está: Artes Performativas.

Transcrevo a resposta do Ciberdúvidas relativamente a este aborto ortográfico:

"Eficaz = «performante»

[Pergunta] Existe a palavra "performante"? Tenho visto vários exemplos de "O computador X é mais performante do que o computador Y." É correcto? Se não, o que devemos utilizar para evitar o estrangeirismo?

Rui Dantas :: estudante Universitário :: Braga, Portugal

[Resposta] Este vocábulo não é aceitável, porque não temos o verbo «performar». Foi formado a partir do inglês «performance», que podemos traduzir, entre outras, pelas seguintes palavras, conforme o caso: rendimento, desempenho, características, comportamento, marcha, resultado, execução, actuação, capacidade, eficácia, carga, funcionamento, força, representação, sessão, récita, exibição, cumprimento, realização, progresso, eficiência.

Se empregarmos o inglês «performance», empobrecemos a Língua Portuguesa em 21 palavras, pelo menos.

No caso da frase apresentada, podemos dizer correctamente: «O computador X é mais eficaz/eficiente do que o computador Y». "

Estamos nós preocupados com acordos ortográficos e temos uma empresa que, NA ÁREA DE CULTURA, escreve mal português.

Mas vejam o que mais se diz: "Mas que dizer de "performação" utilizado na Universidade Nova, por professor(es) de Ciências Musicais e de "artes performativas", que surge agora como disciplina da Nova Reforma Curricular do Ensino Secundário?"

Olé. Até o Ministério permite ou não liga nenhuma, que é o mais certo.

Eu quando tenho alguma dúvida acerca de uma palavra espanhola (que escrevo e falo perfeitamente, consulto a RAE - Real Academia Espanhola - que é quem "manda" na lingua. Se uma palavra existe está lá. Se não existe, não está. Não existe em Portugal nada semelhante, nenhuma academia que seja quem coordene a lingua. Relativamente ao comentário anterior, leiam a resposta do Ciberdúvidas:

"Não tem, de facto, autoridade oficial, o que é pena, já que a Academia das Ciências, pelo menos actualmente, nada faz em tal sentido. De positivo, neste domínio, publicou há mais de vinte anos novo primeiro volume do dicionário, só com a letra A, tal como o dado à luz cerca de duzentos anos antes. Entretanto, em França (desde o século XVII) e em Espanha há várias edições do dicionário das suas academias, menos ambiciosos, pois, o espanhol, por exemplo, é num só volume, o que é melhor que um só para o A."

Como vêem, isto é Portugal no seu melhor. E segue: "publicou há mais de vinte anos novo primeiro volume do dicionário, só com a letra A, tal como o dado à luz cerca de duzentos anos antes."

Se consultarmos um dicionário "online", a palavra aparece. Diz que é um anglicismo mas não diz que a palavra não existe. Deus apanhe confessados quem usar este dicionário. Noutro dicionário diz, e bem, que a palavra não existe.

Mas tranquilizem-se, o novo Des(Acordo) Ortográfico vai resolver isto.

terça-feira, 4 de maio de 2010

THE IMPORTANCE OF NOT BEING GREECE

Este artigo trata da situação portuguesa quando comparada com a Grécia. Não estamos, obviamente, na mesma situação mas a nossa falta de crescimento faz duvidar os mercados acerca da nossa capacidade para poder sair deste pântano. Não vale a pena estar a dizer que os outros são os maus da fita, a percepção da realidde é mais forte que a realidade e iiso é que importa. Quem põe e dispõe são os mercados porque temos que recorrer a eles. Sendo assim temos que fazer o que eles dizem e não andar a chorar como o Calimero. Ora vejam só:

Economist, Apr 22nd 2010


A government desperate to persuade markets that it is better than they fear.

FORGET slogans about golden beaches or VINHO VERDE. What the Portuguese government wants the world to know is simpler: Portugal is not Greece. Far from having the next sovereign-debt crisis, as predicted by several economists, politicians are painting Portugal as a well-behaved member of the euro, in no way comparable to wayward, mendacious Greece.

Portugal is doing better than Greece in its budget deficit (9.4% of GDP in 2009, compared with 12.7%) and public debt (85% of GDP this year, against 124% in Greece). Unlike Greece, its public accounts are credible and it has a record of taking tough fiscal measures when necessary--between 2005 and 2007, it cut its budget deficit in half, from 6.1% of GDP to 2.6%. A four-year austerity programme to chop the budget deficit again, this time to 2.8% of GDP in 2013, has been adopted.

Again unlike Greece, the centre-left government of Jose Socrates is a pioneer of reform. It has linked pensions to changes in life expectancy and introduced incentives for later retirement. According to the European Commission, age-related public spending will rise by only 2.9% of GDP in Portugal over the next 50 years, compared with a euro-area average of 5.1% and a startling 16% in Greece. Despite some public-sector protests, opposition to spending cuts is less noisy than in Greece.

So why are markets fretting over Lisbon's debt burden (yields on two-year bonds have risen to 4.8%)? And why have such figures as Simon Johnson, a former IMF chief economist, and Nouriel Roubini, a New York economics professor once labelled Dr Doom, said that a Greek-style crisis could infect Portugal?

One answer is that Portugal's biggest problem is not primarily fiscal. It concerns growth--or the lack of it. Real GDP growth over the decade since Portugal joined the euro has been the slowest in the zone, despite a boom in Spain, its main trading partner. The country avoided a property bubble of the kind that burst so disastrously in Spain and Ireland. Though it doesn't help much, Portugal's already slow growth also made it less vulnerable to the global recession. "Spain was the wild tiger of Europe and had much further to fall when the recession came," says Joao Talone, a private-equity manager. "Portuguese companies were already used to extracting value in a difficult climate."

Low growth reflects a disastrous loss of competitiveness since the country joined the euro. Portugal has lost export-market share to emerging economies (including those of eastern Europe) that churn out similar low-value products. This is largely due to a steady rise in unit labour costs, as wage increases outstripped productivity growth (see chart). One consequence is that the Portuguese, once exemplary savers, have been borrowing heavily abroad. Household debt is now the equivalent of almost 100% of GDP and the debt of non-financial companies is nearly 140%.

Mr Socrates sees himself as the modern face of a country in transition from low-cost manufacturing to knowledge-based industries. In five years, he claims, Portugal has become a European leader in renewable energy. It has also cut civil-service jobs from 747,000 to 675,000. It sends some 35% of its young people to university. It is investing over 1.5% of GDP in research, much more than Spain. At the same time, however, Portugal is losing some of its EU structural funds to the club's newer, poorer members from eastern Europe.

A slow-moving bureaucracy, inefficient courts, poor schools and state-supported pockets of the economy protected from competition combine to hold Portugal back. Businessmen moan about rigid labour laws, which there is little political will to reform. Portugal has one of Europe's toughest employee-protection regimes.

In short, Portugal is indeed different from Greece. But if the markets decided to put this to the test, chronic low growth, a drastic loss of competitiveness and high public and private indebtedness are all weaknesses which could swiftly undermine the protection that being different is meant to bring.